Retos en el turismo dominicano
21 mayo, 2012 Por Javier Noguera
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Ya pasada la contienda electoral, el panorama turístico dominicano puede verse desde varias perspectivas por los expertos y relacionados, desde mi punto de vista lo veo simplemente que hay que reforzar las inversiones y la diversificación de la oferta con los destinos que el país posee en sus diversas provincias.
Si bien es cierto que la industria del turismo dinamiza la economía de la nación y por ende es la principal fuente de divisas, es necesario que no solo se limite a ese discurso de que “gracias al dinamismo turístico en la República Dominicana, los hoteles estimulan la economía en la producción de alimentos del campo, etc. etc.”
Es necesaria la inversión directa en los múltiples proyectos en la diversidad turística que la Republica Dominicana posee. Ejemplos podemos citar varios, en ese caso citamos la zona sur del país, específicamente las provincias de Barahona y Pedernales que poseen un excelente escenario para desarrollar un turismo sostenible, y parte de él, se observa con el trabajo que han desarrollado los Clusters Turísticos en estas provincias, logrando que los actores del sector se unifiquen y oferten sus atractivos y servicios como una sola entidad, por lo cual todos obtienen beneficios.
Barahona y Pedernales poseen aeropuertos que pueden recibir pequeñas aeronaves que partan desde Puerto Plata, Samaná, Punta Cana, La Romana y de la misma capital. Solo basta crear la oferta que la demanda crecerá sin duda, pero mientras solo se vea esta región como un complemento de producción agrícola, se perderá la oportunidad en el tiempo y por ende la posibilidad de desarrollo de la industria y su diversificación y se seguirá dependiendo de la oferta de sol y playa hasta que países como Cuba libere mas sus medidas de inversión o Jamaica y Bahamas empiecen a fortalecer mas su oferta.
La zona norte de la República Dominicana necesita más que inversiones en nuevos hoteles, se necesita la verdadera participación gobierno-empresas privada y que se tenga la conciencia de que todos deben invertir por igual para que todos obtengan ganancias, los empresarios por los turistas que lleguen y el estado por los impuestos que generen estas visitas.
Pero no debemos concentrarnos solo en Puerto Plata, hay que recordar que existe Montecristi o las zonas cercanas de Sosua y Cabarete, excelentes para desarrollar un turismo de deportes, excursiones y aventura.
Las ventajas de la República Dominicana es que posee una inmensa variedad de ofertas que complementa la tradicional “sol y playa” de una manera única en el Caribe, y eso es lo que hay que aprovechar.
Las policías de incentivo de inversiones, las tasas impositivas, las facilidades de operatividad debe ser lo más flexibles posibles, de tal manera que los inversionistas se sientan atraídos y seguros de de poder hacer negocios en el país.
En algunos sectores la capacitación profesional hay que elevarla ante la apertura de nuevos mercados como el ruso y el brasilero que van incrementando su presencia y que no se pueden tratar de igual debido a la cultura y tradición de los mismos.
El reto es grande y complejo, el espacio para escribir sobre el tema que nos ocupa en el día de hoy es pequeño, pero la idea está sobre el tapete. Basta saber quien o quienes están dispuestos a invertir para el desarrollo de la mayor industria del país.















