Turismo diversificado
18 diciembre, 2013 Por Juan Lladó
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En vista de que “hasta la belleza cansa”, la salud de la industria turística no se puede asumir como permanente. Si nuestros atractivos no se enriquecen, el mercado les dará la espalda por cansancio. Por eso el reclamo reiterado de que debemos diversificarla, el mantra de algunos líderes sectoriales actualmente, será siempre pertinente. Lo que muchos de esos líderes no han hecho es calibrar adecuadamente su importancia.
El meollo del asunto es el archifamoso “todo incluido”. Al ser el modelo de negocio preponderante, la prescripción de la diversificación representa una irreverencia al mismo. Como el “todo incluido” implica que el consumo de bienes y servicios del turista extranjero en el país se realiza en los confines del hotel que le provee el alojamiento, diversificar significa conseguir que una buena parte de ese consumo se haga fuera del hotel. Para eso tienen que existir los atractivos o imanes que saquen al turista del hotel.















