Boeing: el 737 Max sigue sin fecha para volver a volar

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25 abril, 2019 Deja un comentario

Boeing continúa sin saber cuándo volará el 737 Max, el avión que es su mayor generador de ingresos y que está en tierra desde hace un mes y medio.

Así lo informó la empresa en la presentación de los resultados del primer trimestre, cuando el consejero delegado, Dennis Muilenburg, volvió a desmentir que hubiera errores por parte de la empresa o de las autoridades de aviación civil de Estados Unidos en la ‘certificación’ del controvertido avión.

La presentación de resultados también fue la entrega de la primera factura de la crisis del Max. Una factura que por ahora asciende a más de mil millones de dólares, después de que los 375 aparatos que ya estaban operativos hayan tenido que quedarse en tierra y que Boeing se haya visto obligada a recortar su producción de 52 a 42 aviones mensuales. Los beneficios se han reducido en un 13%, hasta los 2.150 millones de dólares. Y el beneficio por acción fue inferior a las estimaciones de Wall Street.

Sin embargo, la cotización de la empresa subió un 1%, en una nueva muestra de la confianza de los inversores hacia el mayor fabricante aeroespacial del mundo. Desde que estalló la crisis del Max, Boeing ha perdido un 10% de su valor en Bolsa. Aunque es una cantidad considerable, y más en medio de un rally alcista del mercado, el impacto es menor de lo que cabría pensar en función del impacto mediático de los acontecimientos. Los proveedores de Boeing tampoco parecen haber visto tan afectados como se esperaba en un primer momento, aunque dada la lentitud con la que estas grandes empresas industriales operan es probable que el impacto se note más en los próximos trimestres.

Por fortuna para la empresa, su cartera de modelos – en particular los otros 737 y el 787 – así como sus divisiones de defensa y de servicios le han permitido capear el temporal.

Con todo, el golpe es duro para Boeing, porque el Max era, con diferencia, su principal generador de ingresos. Cada aparato de ese modelo cuesta entre 99,7 y 128,9 millones de dólares (de 89,4 a 115,8 millones de euros), aunque los precios varían mucho en función de cada contrato. Normalmente, las aerolíneas y empresas de leasing de aviones pagan la mayor parte del precio por adelantado, cuando hacen el pedido. El coste de arreglar el software que parece haber causado los accidentes de dos Max en apenas seis meses, en los que murieron 346 personas en Etiopía e Indonesia, puede ascender a 500 millones de dólares.

A eso se suma el riesgo de demandas legales y el golpe para la reputación de la empresa. Un golpe que, además, se ha extendido a su otro modelo estrella, el 787, después de que el fin de semana el diario New York Times informara de que los aparatos de ese tipo fabricados en Carolina del Sur no cumplen las medidas de seguridad, hasta el punto de que la aerolínea Qatar Airways ha exigido que sus 787 procedan de la fábrica de Boeing en Seattle.

Así que Boeing ha tenido que anunciar medidas urgentes. La empresa ha tenido que suspender sus operaciones de recompra de acciones -una prácticamente muy extendida entre las empresas de Estados Unidos para elevar el precio de la acción- y dejar de emitir previsiones de resultados como consecuencia de la crisis del 7378 Max, que de hecho, no tiene precedentes en la aviación moderna.

Pero el problema de Boeing, según los expertos del sector, va más lejos, porque podría requerir una reinvención de la empresa. Según esos críticos, la compañía ha descuidado su punto más fuerte, que es la ingeniería, en favor del márketing y las ventas. Eso le ha permitido alcanzar unos resultados económicos formidables. Pero, a cambio, podría haber traído una pérdida de calidad de sus aviones que se encontraría tras los accidentes del Max. Publicó El Mundo.


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