La Habana
Sin tropiezos…
18 febrero, 2013 Por Luz Marina Fornieles
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La reforma migratoria de Cuba cumplió recién un mes de vigencia en un ambiente de normalidad y sin que se haya producido un éxodo masivo de cubanos, los cuales están libres ahora de los engorrosos trámites que imponía el Gobierno para viajar, pero enfrentan el reto de conseguir una visa.
Considerada una de las medidas más populares del presidente Raúl Castro, la reforma flexibilizó los viajes de los cubanos al extranjero a partir del pasado 14 de enero.
En las últimas semanas, en las embajadas y oficinas de inmigración ubicadas enLa Habanano se han visto grandes aglomeraciones, aunque sí algunas filas de personas solicitando visas y pasaportes.
Hasta el momento no se han divulgado cifras oficiales de la cantidad de solicitudes y concesiones de pasaportes, hoy en día el único requisito que el Gobierno exige a los cubanos para viajar al extranjero.
Una de las noticias más destacadas tras la puesta en vigor de la medida fue la entrega de pasaportes a Berta Soler, líder del grupo disidente Damas de Blanco, y a la bloguera crítica Yoani Sánchez, a quien el Gobierno cubano había denegado unas 20 veces en los últimos cinco años el permiso de salida al exterior.
El requerimiento de ese restrictivo «permiso de salida» quedó suprimido desde el 14 de enero, así como la necesidad de presentar a las autoridades cubanas una «carta de invitación» procedente del país al que se pretende viajar.
También se amplió de11 a24 meses el tiempo en que un cubano puede permanecer en el exterior por motivos particulares y se facilitaron las entradas temporales de emigrados, incluso de algunos que según el Gobierno abandonaron «ilegalmente» el país.
Es el caso del jugador de béisbol José Ariel Contreras, quien en 2002 desertó de la selección nacional para jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos y en enero, tras la reforma, regresó por primera vez a Cuba en una visita en la que se reunió en público con aficionados a ese deporte.
Entre las limitaciones que sí ha mantenido el Gobierno cubano está su derecho de denegar la concesión de pasaporte por razones de «interés público» o de «seguridad y defensa nacional», un apartado en el que algunos ven, sobre todo sectores de la disidencia, como el nuevo «filtro» para limitar los viajes al exterior.
Al margen de esos casos, la mayoría de los cubanos consultados sobre los resultados de la reforma migratoria dijeron que la medida ha facilitado y agilizado sus gestiones, aunque algunos se quejan de que las cosas siguen «muy complicadas».
Por ejemplo, algunos cubanos parecen estar descubriendo ahora la realidad de que muchos países exigen complejos requerimientos para conceder visados.
«Con respecto a Cuba nos ha ayudado, pero con respecto a los demás países no nos ha beneficiado en nada, porque ahora todos nos temen más por ser posibles emigrantes y nos han complicado las cosas», dijo a EFE Rosa María Rodríguez, una ama de casa de 51 años, a quien Estados Unidos denegó a visa para visitar a su hermana en Miami.
Sin necesidad de visado los cubanos solo pueden ir a Antigua y Barbuda, Barbados, Bielorrusia, Granada, Liechtenstein, Malasia, Rusia, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Ucrania, pero desde la isla no hay vuelos directos a la mayoría de estos países.
En el caso de Ecuador, donde se puede viajar desde la isla también sin visa, su gobierno ha decidido imponer a los cubanos el requisito de la carta de invitación para mantener un flujo migratorio «ordenado» entre ambos países.
Y otra de las dificultades que afrontan los cubanos es el alto precio del pasaporte (100 dólares en un país con un salario medio mensual de unos 20), si bien la reforma migratoria ha abaratado en general los trámites para poder viajar por la supresión de las tasas por el permiso de salida y otros requisitos.















